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Página Principal >> Artículos>> LA FUENTE DE TUS MILAGROS.

Este artículo fue escrito basado en una conferencia de Jhon Milton Rodríguez para jhonmilton.org

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Cita bíblica : Hebreos 4: 16

Haz clic para ver el video de esta conferencia

Si nos acercamos confiadamente a Dios, vamos a hallar misericordia, gracia, y oportuno socorro, pero hay cosas que nos separan de Dios, y por ello, en muchas ocasiones, no alcanzamos ese oportuno socorro, entre estas cosas están: La desobediencia y la incredulidad.

La desobediencia y la incredulidad, no permiten que te acerques confiadamente al Trono de Dios, y por tanto no recibes todo lo que tiene para ti, cuando Él quiere verte bendecido y lleno de salud. Por tal razón, debes dejar a un lado la incredulidad, que te aparta de la voluntad de Dios, y la desobediencia que no te permite hacer las cosas para las cuales Dios te ha apartado, con el fin de que recibas siempre ese oportuno socorro.

Necesitamos gracia para abrir puertas en nuestra vida, misericordia para que Dios nos perdone por nuestro errores y su bendición para ser prosperados en gran manera. No somos salvos, simplemente porque hicimos un día la oración de fe y punto y luego nos vamos y nos olvidamos de Dios y de su misericordia infinita; una persona es salva, si a partir de allí, sigue caminando con Cristo, porque Él mismo dice en su Palabra, que Él, es el camino, la verdad y la vida. Es la razón por la cual tú debes buscarle siempre con fe, es entonces, cuando cada madrugada te llenas de la presencia de Dios, perseveras hasta su último día, una persona que no se conforma con lo que un día Dios le dio, sino que quiere más y más de Él.

Tienes que estar consciente de lo que implica tu salvación, no vivas mas engañado de las mentiras que el mundo ha querido crear, mentiras que endurecen tu corazón, y no permiten que Dios entre en él. Dios todos los días está tocando a tu puerta para que la abras y decidas estar siempre cada segundo, cada instante con Él. Él no quiere que escuches voces ajenas que te aparten de su voz, tampoco que confundas lo real, y cambies su verdad.

1 Samuel 1. Nos relata la historia de una mujer llamada Ana, ella vivía una vida espiritual muy religiosa, que no había podido procrear y pensaba que Dios la escuchaba sólo porque iba a la iglesia en el día de reposo y presentaba sacrificios religiosamente. Ella había caído en la monotonía, realmente no se estaba deleitando en la presencia de Dios; religiosamente le pedía a Dios un hijo, no obstante, nada sucedía.

Pero un día decidió cambiar, decidió dejar atrás la religiosidad, e hizo algo que antes nunca había hecho, le clamó a Dios por un hijo, pero no un hijo para su propio beneficio, o para entregarlo a la perdición; ¡no! Le pidió un hijo para consagrárselo a Él. Fue entonces, cuando Dios escuchó su oración; porque ella ahora había ofrecido, algo a cambio, con una entrega total, en realidad pidió un hijo, para consagrárselo a Dios, fue una oración diferente a las que siempre hacía, una oración de pacto cuya característica era que Ana creyó, obedeció y adoró.

1. Creyó: Ella estaba segura que Dios escucharía su pacto y haría realidad su sueño, si ella no lo hubiera creído, no le iba levantar un pacto para nada. No creas en lo que te dicen los médicos, no le creas esas mentiras de que estas enfermo y te quedan pocos días de vida, aprende a no depender del diagnostico de otros, aprende sólo a vivir de la Palabra de Dios, de lo que Dios dice que tiene para ti, y renuncia a toda palabra negativa que quiera venir a matar tu fe.

2. Obedeció: Ana hizo lo que Dios le instruyó que hiciese. ¿Qué tan obediente eres con Dios? No te justifiques con intenciones, júzgate a ti mismo con acciones, debes consagrarle a Dios todo lo que haces, y escuchar atentamente Su voz, pero colocarle luego la acción, debes hacer lo que él te demande. El pecado enceguece y ensordece, de tal manera que no permite a la gente, ver lo que Dios quiere darles. Cuando decidimos obedecer a Dios verdaderamente, le vamos a sacar la rabia al desobediente, lo vamos a incomodar. Hay profesores en colegios que hablan deliberadamente de lo bueno que es el homosexualismo, fornicación, masturbación, defendiendo el derecho a la libre expresión y demás mentiras que el diablo ha creado, y hay padres de familia que saben que estas cosas no le agradan a Dios, y no hacen nada por estorbar el pecado de sus hijos, o la mala enseñanza del profesor. Como unos hijos de Dios debemos sacar la cara por los Decretos del Señor, y hablar con autoridad con estos profesores y confrontarlos con la Palabra de Dios.

Ana estuvo en obediencia a Dios, esto le trajo paz, felicidad, porque no hay nada más agradable y grato que la obediencia a Dios, no hay nada que se disfrute más que vivir para Él. Una vida en obediencia es como el aire puro del campo, se puede respirar con tranquilidad; pero la desobediencia es como el aire lleno de polución de contaminación. Aprende a guardar tu sexualidad para Dios, prefiere siempre amar a Dios, no permitas que se muera tu corazón, con pecados e inmundicias.

3. Adoró: Ana fue al templo a adorar a Dios, y estaba completamente ministrada por su presencia, ella se sintió tan bien con Él, que dejo atrás todas sus preocupaciones para adorar a Dios con un corazón limpio y puro. Se olvidó hasta del hijo que le había pedido, sólo para adorar al Señor. Elí el sacerdote, cuya historia leemos más adelante, en cambio fue desobediente a Dios, no obstante, aún en el ministerio, pretendió llamarle la atención por el frenesí que demostraba en su oración, creyendo que se encontraba ebria.

Sin embargo, Ana llena de agradecimiento a Dios, con la fe de que le había escuchado, le refirió al sacerdote todo lo que había ocurrido y cómo había orado por un hijo y que por eso estaba adorando al Señor, por lo que el Sacerdote le responde que vaya en paz y que Dios le otorgará su petición. Su fe, obediencia y adoración a Dios, hicieron que ella ahora fuera despedida para su casa en paz, es decir, con la plena certeza de su milagro.

Pasando un corto tiempo, el esposo de Ana –Elcana- se llegó a ella y entonces Dios se acordó de ella, es decir la forma como ella le había adorado y consagrado un hijo que aún ni siquiera existía, hizo que el Señor, recordara su adoración, es entonces en ese momento cuando puede concebir y queda embarazada del que sería luego, el profeta Samuel, todo por el pacto que había hecho con Dios.

Y es que cuando creemos, obedecemos y adoramos a Dios, dando las cosas por hecho, marcamos la memoria de Dios. Si tú crees, obedeces y adoras al Señor, Dios te respaldará y Él coloca un nuevo corazón, un nuevo espíritu. Estamos viviendo en un nuevo tiempo, por lo que debemos tomar decisiones concretas. Cuando nació el hijo de Ana, ella lo llevó al altar del Señor y lo consagró, y no fue cualquier niño, fue el profeta Samuel. Y no fue el único hijo que Dios le dio, porque después concibió cinco hijos más, Dios no sólo se conformó con responderle con uno, sino que multiplicó su respuesta.

Al igual que Ana, cree, obedece y adora a Dios, y Él responderá tu llamado, y cuando Él te bendiga, valora esa bendición; tu empleo es una bendición, sino pregúntale a un desempleado si le gustaría estar haciendo lo que tú haces, cuida entonces tu empleo. Tu esposa es una bendición. Tus hijos, tus padres, tus hermanos, tus amigos, porque ellos son una bendición de Dios, pero siempre recuerda: Dios sólo se detiene a escuchar una oración sincera, que tenga esos tres ingredientes, que tuvo la oración de esta mujer: Creer, obedecer y adorar.

Si es la primera vez que lees uno de nuestros artículos y todavía no le haz entregado tu vida a Jesús, te invitamos a hacer la siguiente oración… no la hagas solo en tu mente, sino tambien pronúnciala con tus propios labios: Señor Jesús, yo hoy te entrego mi vida y mi corazón, y te recibo como mi Señor y salvador personal. Te pido perdón por mis pecados, me arrepiento de toda mi maldad y recibo tu paz, tu amor, tu perdón y el precioso regalo de la vida eterna. En Cristo Jesús, amén. Apreciado lector, si haz hecho esta oración, déjame felicitarte porque ahora eres un hijo de Dios; La Palabra dice que en Cristo, eres nueva criatura y nunca jamás Dios se acordara de toda la maldad que hiciste hasta el momento de esta oración. Ahora, cada mañana busca de ese precioso Papá que es nuestro Dios. Lee la Biblia, te recomendamos el evangélio de Juan que es el amor de Cristo. Y te invitamos a nuestras conferencias de Visión y Éxito para tu vida (puedes ver nuestras direcciones en diferentes ciudades de Colombia en la sección SEDES del menú principal). Si vives fuera de Colombia o en otra ciudad que no sea donde tengamos nuestra iglesia, puedes escribirnos en la sección CONTACTENOS, nosotros te contactaremos lo antes posible.