Junio 26 de 2012.
Pastor. Jhon Milton Rodríguez.
Texto bíblico. 1ª Pedro 4:1-11
Gracias, quiere decir regalo, don, carisma; y tiene que ver con algo que es de Dios y nos lo ha regalado, aunque no lo merezcamos; ejemplo: la salvación, los dones o ministerios, su perdón, su amor, su misericordia. En esta Palabra a través de su discípulo, nos demanda que debemos saber administrar esos dones, o regalos que nos ha dado. Debemos ser buenos administradores con la vida que Dios nos ha dado, tanto en lo físico, espiritual y financiero, porque es además, la única forma en que podemos prosperar, y multiplicar; la clave está en la buena administración, para obtener buenos resultados y para ello debemos:

1) Rendir cuentas. Es importante aprender a rendir cuentas, para no terminar haciendo lo que no es, porque no ha tenido ni quien le guíe o enseñe. Las sectas dentro del seno de la Iglesia se dan cuando ciertos líderes creen que no tienen porque rendirle cuentas a nadie; de igual forma, las divisiones en las iglesias precisamente es cuando algún líder no quiere tener en cuenta ninguna autoridad, y cree que él puede “independizarse”; por eso, cuando pretendemos vivir de esa manera, creyendo que no tenemos que rendirle cuentas a nadie, no vamos a ser buenos administradores; en cambio, cuando aprendemos a rendirle cuentas a nuestras autoridades y a las personas de nuestra familia, será la única forma, como podremos ser buenos administradores.
Cuando una persona hace lo que se le ocurre, empieza a adquirir unos pensamientos de autonomía, y se convierte en alguien sectario que le aleja de la gracia que el Señor le ha confiado. El mismo Señor Jesucristo nos da ejemplo de sumisión (Romanos 13
, no hay cómo ser un buen administrador si no se pagan los impuestos; claro que no es fácil, sobre todo cuando estamos rodeados de personas que no lo hacen, pero cada quien delante de Dios, tendrá que responder, y no podemos pensar que el pecado de otro, justifica el nuestro, la rendición de cuentas es supremamente necesaria si realmente queremos que Dios, pueda confiarnos más.
En ocasiones decimos que no ponemos la mirada en el hombre sino en el Señor, para indicar que solamente nos sujetamos a Dios, si leemos cuidadosamente Hebreos 12 encontramos allí un tratado sobre principio de autoridad, donde la primera autoridad es el Señor Jesús, no obstante, no es la única autoridad establecida por Dios, más adelante en el mismo capítulo, habla de cómo Dios disciplina a sus hijos, y cómo cuando alguien acepta la autoridad del Señor, se desarrolla y da luego frutos de justicia en su vida. Así que, para poder dar frutos –resultados de una semilla- de justicia, debe rendir cuentas y aceptar la ministración de autoridad. Es decir, Hebreos 12 es un nivel de autoridad, pero luego hay otro nivel descrito en Hebreos 13, el cual es necesario entenderlo sanamente y no de forma sectaria, vamos a entender que nuestros líderes o mentores, son personas que están para ayudarnos, aunque obviamente debemos entender que en ocasiones cometemos errores, pero es ahí donde nos enseñamos unos a otros, y es necesaria la paciencia, aceptando que todos somos imperfectos, pero que nos podemos amar unos a otros.

2) Apartarse de aquello, que no agrada a Dios. Así oremos, ayunemos, etc., pero si no nos apartamos de lo que le desagrada al Señor, seremos contaminados por el pecado; nos resulta fácil comprender que de todo pecado que cita la Palabra en estos versículos, nos hemos podido apartar, no obstante, hay un pecado del cual, el pueblo de Dios le cuesta mucho trabajo apartarse, se llama: murmuración. Desde el comienzo de la humanidad lo vemos, Eva se puso a murmurar con la serpiente; luego cuando leemos lo sucedido con la Torre de Babel, entre ellos murmuraban, luego, Moisés, cómo Coré, arma una gran división, por su murmuración. Igual hicieron los hermanos de Moisés, pecaron por su murmuración.
Es decir, que para poder ser un buen administrador hay que comenzar por manejar bien nuestra forma de hablar. No es correcto que como hijos de Dios y menos como líderes, estemos hablando de otros a sus espaldas, en lugar de ello, la Palabra establece que cuando hay algo que no nos gusta de alguien, debemos ir a esa persona y hablarle de forma directa, o seguir el procedimiento que indica la misma Palabra, llamar a dos testigos, luego si la persona no hace caso, recurrir a la Asamblea, para que los demás puedan conocer la situación y se apliquen los correctivos que deben ser.
Por dejarnos llevar de todo esto o por atenernos a diferentes argumentos, dejamos de aplicar correctamente la gracia de Dios; entonces muchos empiezan con interrogantes tales como: ¿por qué mi Grupo no crece? ¿Por qué mis finanzas no avanzan? Y es que así diezmemos, ofrendemos o sembremos, si hay murmuración en nosotros, no pasa nada, las bendiciones no llegan. Dios es autoridad, y ha delegado igualmente en otros de su autoridad, por tanto, todo lo que implique violentar una de estas autoridades, convierte a las personas en desleales con la gracia de Dios y esto es algo que usa el diablo muy asiduamente en la Iglesia. Quienes murmuran, creen que están afectando a la persona como tal y no es cierto, sino que se hacen daño, así mismos. Es un hecho que lo que Dios se propone lo hace.

3) Aprenda su lugar en el cuerpo de Cristo (Vr. 11) Es importante tener un corazón sano en cuanto a esto, porque no es que uno mismo se pone en tal o cual lugar, sino que es Dios, quien coloca a cada cual donde Él quiere. En ocasiones hemos cometido el error de crear dependencia de nosotros, en las personas de nuestro ministerio. Se da el caso de que una mentora al irse de la congregación, sea o no justificable, las discípulas dicen que se ha ido “su mamá”, es necesario corregirnos en este tipo de cosas; debemos tener claro que las personas le pertenecen al Señor Jesús, y en mi caso, soy una persona a la cual Dios me ha dado el honor de ser su apóstol, pero no soy su dueño.
Conclusión. La Palabra advierte que si alguno ministra, lo haga de acuerdo al Don, que Dios le ha dado, con el poder y el amor de Dios; por tanto, debemos predicar en nuestro Grupo de Paz y compartir con las personas, en forma excelente. Los servidores de Dios no podemos vivir bajo nuestra comodidad; si usted ha entendido este concepto, entonces no hace lo que sea su comodidad, sino lo que Dios le manda a hacer. . Si queremos ser exitosos en todo lo que hagamos, debemos respetar la posición que el Señor nos confía en el Cuerpo de Cristo, y esto no es para atemorizar, es exactamente lo que dice la Palabra. Debemos tener muy claro que ya como siervos de Dios, no debemos tener expresiones carnales, recordemos que la misma Palabra dice que si sembramos en la carne, cosecharemos destrucción; en cambio, si cosechamos en el Espíritu, cosechamos para vida eterna. Las actitudes de: egoísmo, rebeldía, autosuficiencia, independencia, son satánicas, y la forma de erradicarlas es disponernos para servir a Dios en lo que sea y estar dispuestos a animar a otros, un amor para amar a otros, un desafío para desafiar a otros.


