
Junio 2 de 2012. Invitados especiales.
Pastores. Juan David Herrera y Señora.
Texto bíblico. 2º. Crónicas 33: 1-2
Cuando vemos las noticias nos damos cuenta que afuera están sucediendo cosas como graves y tristes, algunos informes dan cuenta de que del total de embarazos el 24% termina en abortos y el otro 26% en embarazos no deseados, y que las enfermedades de trasmisión sexual tienen mayor incidencia entre los jóvenes de 15 a 24 años de edad, y según las estadísticas, el divorcio en Colombia creció el 254%. Cuando usted comienza a observar dichas estadísticas, se da cuenta de lo importante que resulta estar en la Iglesia del Señor; porque usted no está aquí ni por coincidencia o porque alguien lo invitó, usted está aquí para marcar la diferencia y para que esas estadísticas puedan cambiar. De nosotros como Iglesia depende entonces, que dichas estadísticas comiencen a disminuir por tanto, es importante que cuando alguien nos pregunte respecto al por qué nos gusta ir a nuestra iglesia, podamos responderle que con ello contribuimos a que tanto nuestra familia, como nosotros, y nuestra ciudad, comience a mejorar.
En New York se hizo un estudio de dos familias y sus descendientes; una de un borracho llamado Max Ducks, con mil veintiséis familiares, y esto fue lo que encontraron: 300 habían muerto prematuramente, 190 habían practicado prostitución, 100 habían sido borrachos, 100 fueron a la cárcel; esto nos muestra que la vida de un solo hombre causó gran influencia negativa en toda su generación. De igual forma se estudió la familia de un pastor evangélico, llamado Jonathan Edwards, con 727 familiares, y de ellos 300 habían sido maestros, líderes y predicadores, 65 presidentes y rectores de universidades, 3 diputados al Congreso de los Estados Unidos, y 1 vicepresidente de ese mismo país. Por lo anterior nos damos cuenta que el evangelio hace una mejor ciudad, pero el pecado, destruye nuestra nación
Les invito a reflexionar sobre la vida de un hombre que a pesar de la influencia negativa de su pasado, transformó por completo el destino de su generación; ese fue el rey Josías, quien comenzó a reinar a los ocho años, y duró en el trono por treinta y un años, y lo interesante de todo es conocer la familia de este rey. Su abuelo, fue Manasés -2º.Crónicas 33:1-2-, y su padre Amón, quienes fueron unos reyes perversos, que hicieron todo lo que ofendía a Dios. Manasés edificó altares a Baal, dentro del Templo de Dios y además, pasó por fuego algunos de sus hijos; frecuentaba adivinos, encantadores e hizo reemplazar el culto que se dedicaba a Dios, por el culto a alguno de sus ídolos. Así bajo su reinado hizo más daño del que las mismas naciones enemigas que Jehová había destruido delante de ellos (Vr.10); esto nos muestra que este hombre fue una influencia negativa para toda esa generación.
Amón -hijo de este hombre-, le sucede en el trono (2º.Crónicas 33:21-24), y hace cosas peores que su padre y nunca se arrepintió de su pecado, como lo había hecho al final Manasés. En cambio Josías descendiente de estos dos reyes, el uno su abuelo y Amós su padre, sí influenció correctamente a su generación (2º. Crónicas 34:33) y es que este hombre, independientemente de lo que habían hecho sus antecesores (abuelo y padre, respectivamente), comenzó a reinar a los ocho años; lo interesantes es que este hombre influenció positivamente a su generación, y a pesar de lo joven que era y lo complicada que esta tarea pudo haber sido para Josías. Con base en esta palabra, quisiera entonces mostrarle qué hizo Josías para cambiar su generación.
Hoy usted está leyendo este Mensaje no por casualidad, sino porque Dios quiere que usted pueda cambiar el curso de su familia, de su generación y la historia de su ciudad. Estudiando cómo lo hizo Josías, nosotros también lo podemos hacer (2º. Cró. 34:1-2), y para ello debemos tener en cuenta lo siguiente:

No se dejó afectar por el pasado familiar (Vr.2), por tanto y a pesar de su corta edad, hizo conforme había hecho su padre David, y por ello gobernó bien, porque lo hizo bajo el temor de Dios. Quizás hubiera podido ser peor que su abuelo o su padre, sin embargo, se determinó a hacer lo recto delante del Señor. Debes tener en la cuenta que a partir de ti, se desprende toda una generación, por tanto, las decisiones que tomes ahora, afectarán a tus hijos y todas tus generaciones de allí en adelante.
Infortunadamente muchos jóvenes no ven más allá, sino que simplemente piensan en el ahora, y no piensan en su generación venidera; de allí la importancia de las decisiones que tomemos. Quizás algunos no tengan un modelo familiar muy bueno, posiblemente tengan un papá que le gusta el licor, o maltrata a la madre, y por tanto, vengan de una familia disfuncional; otros tal vez sus padres estén separados, y esa sea la sombra que todos los días ven cuando llegan a casa. Sé que vivir así es muy difícil y para algunos en realidad se les torna difícil, porque la familia es la base de nuestro comportamiento.
El rey Josías seguramente también tenía este tipo de luchas y quizás no le fue fácil saber que su abuelo había tenido un comportamiento tan inicuo y que de igual forma su propio padre siguió ese ejemplo, por lo cual se atrajo su destino, puesto que había sido asesinado, como consecuencia de tanta maldad; luego a Josías, le toca asumir la responsabilidad de todo un reino a una edad tan temprana, no era nada fácil. Más Josías hizo lo recto delante de Dios; se sobrepuso a esos comportamientos e hizo todo lo contrario de sus antepasados. Esto es lo que de igual forma nosotros en este tiempo, estamos llamados a hacer, a no conformarnos con un pasado que haya sido terrible y negativo, sino que debemos ser conscientes que quien está en nuestra vida es el Espíritu Santo de Dios, no renegar de nuestra familia, por disfuncional que sea; más bien imitar a Josías que decidió ser diferente a ellos.

Buscó un modelo diferente y por tanto, pudo hacer lo recto delante de Dios (2º Crónicas 34:2.) Josías hizo lo recto…y anduvo en los caminos de David. Josías, buscó un modelo diferente al de su abuelo y su papá, y encontró un referente especial en David, el padre de todas las generaciones anteriores y a ese se apegó e imitó. Es lo que hoy día debes hacer tú joven o jovencita (que lees este Mensaje), si tu familia no es la que debiera ser ante los ojos de Dios. Busca un modelo de referencia, bien entre tus pastores, o algún adulto en particular.
Muchos jóvenes atribuyen su mal comportamiento a su familia y se escucha voces como estas: “yo fumo porque mi familia fuma”, “me fui de la casa porque mantenían peleando a toda hora”, “tengo relaciones sexuales con mi novio(a), porque en mi casa no me dan amor”, otros dicen “es que soy rebelde porque mis padres están separados”; pero yo hoy te quiero decir que tu vida no depende ni de tu pasado, ni de tu familia, sino de Dios el Rey de reyes y si te aferras de Él, entonces tendrás la victoria en todas tus generación.

Comenzó a aborrecer el pecado (Vr.3-7). No soportaba la idea de que Israel estuviera lleno de idolatría y de pecado. Esto es algo muy importante en nuestra generación, porque los jóvenes que no aborrecen el pecado, con su conducta están influenciando a sus generaciones de una manera muy negativa; el joven que todavía está jugando con el pecado, no puede influenciar positivamente sus generaciones, porque es necesario que los jóvenes aborrezcan el pecado. El problema de hoy es que se habla del pecado como algo cotidiano, las iglesias hoy no le están dando el nombre correcto al pecado. La definición más clara de pecado es: “lo que Dios aborrece”. Aunque Cristo ama al pecador, pero lo que él quiere es que el joven cambie sus acciones.
Es cierto que estamos en una generación de “los cristianos light”, aquellos que juegan con el pecado, lo practican y viven una vida desagradable a los ojos de Dios y la consecuencia de esto es cristianos que asisten a las iglesias, pero siguen tomando, siguen rumbiando, siguen practicando la inmoralidad sexual; esa es precisamente la razón por la cual los jóvenes no aborrecen el pecado; ¿qué significa aborrecer? Aborrecer es detestar, rechazar, abominar algo.
El Espíritu Santo, es el único que puede hacer un milagro en nosotros. Como hijo de pastor entiendo realmente qué sucede con jóvenes así, porque yo también un tiempo no aborrecí el pecado y sé qué se siente estar en una iglesia y estar al tiempo pecando; hoy me avergüenzo de ello, y he comprendido algo que quiero compartírselo: Antes cuando salía de la universidad, estar en una discoteca era lo mejor, pero hoy, no soporto una discoteca; antes, cuando no había sido transformado por el Espíritu Santo, podía escuchar una conversación grosera, y no me afectaba, pero hoy sí me afecta; lo que quiero decirle es que solamente el Espíritu Santo puede colocar esto en tu corazón; la Iglesia no obliga a nadie a hacer esto o aquello, aunque tú así lo pienses, porque no se trata de eso, se trata es de la obra del Espíritu Santo en tu corazón.
Conclusión. Muchos asisten presionados a la Iglesia, porque aún sus corazones no han sido transformados, porque cuando el Espíritu Santo transforma a alguien esa persona, comienza a aborrecer el pecado. Y nadie tiene que decirte nada, simplemente haces las cosas porque te nacen, ni siquiera tiene que estar el líder al lado tuyo, para decirte cómo debes comportarte, simplemente te nace, porque el Espíritu Santo está dentro de ti, y es Él quien te dice cómo debes actuar, o hablar, incluso, cómo debes pensar. Comenzábamos esta prédica señalando que el 24% de los embarazos terminan en aborto, y que las enfermedades de transmisión sexual están en jóvenes entre 15 y 24 años, todo producto del pecado; porque este sólo puede producir cosas negativas.

