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Claves para prosperar

Junio 16 de 2012.
Obispo Rick Thomas.
Claves para prosperar

Fue el pastor Avancini, mi mentor, quien me enseñó cómo salirme de esa silla, para no tener que vivir en un nivel bajo sino en el nivel donde Dios quería que estuviera, y es lo que ustedes deben saber, que Dios es un buen Dios, que Dios te ama, y te quiere bendecir. Sé que es importante saber cómo hacer las cosas en la vida, la Biblia nos enseña en 2ª. Pedro 1: 4, ahí nos dice claramente que no nos tenemos que quedar en las cosas del mundo, porque Dios nos da la forma de cómo salir de allí, y he aprendido un secreto en mi vida, no importa en qué estado esté, ya sea contento o tranquilo, pero estar así no quiere decir que yo estoy bien con las circunstancias que me rodean.
Si el Espíritu Santo está dentro de mi, entonces no importa en qué situación me encuentre, porque Él me da el poder y me va a guiar a salir de allí. Yo sé que es no tener suficiente dinero para comprar los alimentos, porque yo nací en una situación así, igual sé lo que es tener un ataque del corazón y morir, o escuchar al doctor decirme que mi esposa tenía cáncer; de igual forma, ver a mucha gente venir en mi contra; pero a pesar de todo ello, entendí el secreto, y es que yo tengo el poder del Espíritu Santo, dentro de mi, y cuando pones la Palabra de Dios, por el poder del Espíritu Santo dentro de ti, por sus promesas preciosas es que podemos escapar de la corrupción del mundo, por esa razón, no tengo que quedarme enfermo, o vivir en pobreza, o estar confundido o débil, porque sí me puedo escapar de todo esto, porque la Palabra de Dios me da el vínculo para poder vivir en esta tierra pero bajo la bondad de Dios, porque Él tiene algo bueno, planeado para mi.
Igual es para ti, sin importar tu edad, porque el proceso de Dios en tu vida empieza, cuando tienes una relación con Jesucristo, porque la Biblia dice que cuando le recibimos a Él, somos nacidos de nuevo, y que ahora somos una nueva criatura, y no importa lo que hayamos sido, las cosas viejas han pasado, he aquí todas son hechas nuevas. El Espíritu de Dios que está en mi, y que está viviendo en mi, el mismo Espíritu que levantó a Jesús de la muerte, es quien está dentro de mi, y me va a dar las fuerzas, en mi cuerpo, entonces por eso entiendo que puedo hacer todas las cosas en Cristo, que es mi fortaleza. Tenemos dentro de nosotros, al mismo Espíritu que levantó a Jesucristo de la muerte, y es Él quien nos da la capacidad de vivir, en la forma en que Dios quiere que vivamos, pero es necesario que entendamos cómo es que Él funciona. El Señor nos revela las cosas que Él quiere para nosotros, la Biblia dice que “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1ª de Corintios 2:9); y esto solamente es posible si el Espíritu Santo, nos revela todo esto. Hoy les quiero hablar de cómo el Espíritu Santo va a revelarles esas cosas que Dios tiene preparadas para todos ustedes.
En mi caso hubo un tiempo de exagerada escasez, y yo no podía ver todo aquello, luego cuando mi esposa tuvo cáncer, y nada estaba bien; pero aprendí el secreto, tomé las promesas preciosas y empecé a aplicarlas a mi vida, y cuando mi esposa tenía cáncer, declarábamos la Palabra del Señor, reprendíamos las obras del diablo, porque Jesús es la cabeza y nosotros somos su cuerpo, y el enemigo está debajo de nuestros pies. Por tanto, tomé la Palabra de Dios y empecé a diseñar mi vida; el Señor habla de que si permanezco en Él y en sus palabras, puedo pedir todo lo que quiera y me será hecho (Juan 15:7); por tal razón, tú puedes pedir lo que quieras, que Él te va a dar todo, pero la condición es: si tú estás en la Palabra de Dios; porque nos debemos mantener en Él expectantes, que sí que las cosas van a suceder y lo que Él está esperando, es que tú empieces a declarar sus preciosas promesas, y comiences a dibujar algo nuevo de lo que el mundo te ha dibujado y ver todo como Dios ve, porque la Palabra dice que ha preparado una mesa para ti, delante de tus enemigos y que nunca te va a dejar, porque Dios va a levantar un escudo para protegerte.

Tu puedes escribir tu propia visión, por el Espíritu Santo que está en ti y por la promesa de Dios en su Palabra, y cuando juntas estos dos, empiezas a dibujar un dibujo diferente, y cuando empiezas a ver lo que ve Dios, ya no puedes guiarte por tu hombre natural -tu carne-, sino, por el Espíritu de Dios viviente, porque Dios tiene algo muy bueno, planeado para ti, porque tiene éxito y gran prosperidad para ti, porque te da la habilidad de poder vencer cualquier obstáculo o montaña, que está en tu vida. Proverbios 29:18 nos recuerda que donde no hay profecía el pueblo se desenfrena, pero los que guardan la Palabra de Dios, bienaventurados son, y que cuando no nos quedamos en un “vacío” es decir en la oscuridad, es cuando comenzamos a operar en la Palabra de Dios.
Marcos 5: 25, nos habla de una mujer que desesperada por una fuente de sangre que no paraba de salir de su cuerpo -aunque había acudido a muchos médicos, pero ninguno pudo sanarla, por lo cual quedó en la ruina-; y cómo ella trataba de meterse entre aquella multitud que había acudido a ver a Jesús, en busca de su milagro, por lo cual ella dijo: “Si tocare tan solamente su manto, seré salva” (Vr. 28). Esto nos muestra que ella era diferente de todos los que rodeaban a Jesús, porque ella cuando escuchó de Jesús, sólo escuchaba de su milagro, por tal razón ella estaba segura que sólo era que tocara el manto de Jesús, así que lo que ella escuchó y lo que vio, la separó de la multitud, y la hizo diferente, y así fue salvada, restaurada y sanada. Jesucristo entonces siente un toque diferente y por eso pregunta, cuando en ese momento muchos lo tocaban, pero Él supo que una mano fue diferente a todas las demás, por eso los discípulos le decían, que toda una multitud le estaba tocando, Jesús dijo, no ustedes no entienden, hay una persona en medio de todos, que me tocó como ninguno me había tocado.
Es decir, alguien tocó a Jesús, con una “foto diferente” en su mente, y tuvo una visión diferente de todos los demás; esto es tomar la promesa que Dios me ha entregado, y activar esa promesa, por tanto, debo separarme y no estar en la multitud, que solamente están gritando y nada más, debo ser consciente que necesito un milagro y una liberación en medio de esa multitud, y prosperar de en medio de tanta multitud, porque no quiero ser como todo el mundo. Esto equivale a que ella dijera algo así: ¡Me voy a salir de la silla! Así que si usted también quiere “salir de su silla” tenga entonces en cuenta las siguientes recomendaciones, muy importantes para lograrlo:

1. Aprender a vencer las circunstancias. No permita que las circunstancias pongan una nube sobre las voces de Dios que están sobre ti, o sobre las promesas que Dios tiene para ti. El apóstol Pablo decía: me tumbaron, pero me levanté de nuevo; es decir, no puedo permitir que las circunstancias vayan a colocar una nube sobre la promesa de Dios que tengo; sino que así como el apóstol de nuevo se levantaba triunfante sobre toda circunstancia negativa, igual podemos nosotros hacerlo, para ello debemos tomar nuestra responsabilidad en todo asunto. (cuando la palabra y la fe se dan un beso hay un milagro).*

2. Tomar responsabilidad sobre ti mismo. Estudia y aprende la Palabra, porque si tú declaras la Palabra sobre toda circunstancia y el Espíritu Santo está en ti, entonces al unirse el Espíritu Santo y la Palabra, esa “montaña”, se tiene que mover, en el Nombre de Jesús; y al igual que sucedió con Naamán en el Antiguo Testamento, cuando una de sus esclavas, de origen judío, le dijo que acudiera al profeta de Dios, este le manda a decir con su sirviente, que para poder ser sanado de lepra, tenía que zambullirse en el Jordán siete veces; pero Naamán en ese momento, se enojó muchísimo con el profeta, su orgullo había sido herido, porque el profeta no quiso salir a atenderle personalmente, sino que le envío esa razón con su sirviente; para completar, debía hacerlo en el rio Jordán, que para esa época era considerado muy sucio, y el orgulloso Naamán, se molestó más por ello, al punto que casi deja su milagro.
Debes tener cuidado por qué te vas a enojar, y con quién te enojas, porque puedes perder tu milagro, por tu ira y orgullo; afortunadamente para Naamán, uno de sus propios sirvientes le hace reaccionar al respecto y le hace ver que así como él –Naamán-, tenía personas a su cargo, así podía suceder con este profeta, además, nada perdía con ello; Naamán toma entonces la palabra del profeta y entra en el agua, y en ese momento, el rio Jordán era tipo del Espíritu Santo, y aquel hombre se sumergió en sus aguas las siete veces, que le mandó el profeta, no obstante parecía que nada sucedía cada vez que se sumergía, pero cuando bajo la séptima vez, se hizo una realidad la palabra del profeta, y el agua del Espíritu Santo, “se dieron un beso”, y el milagro se hizo, de tal manera que al levantarse de ahí, Naamán, estaba totalmente sano.
De igual forma debe suceder contigo, no importa cuántas veces, debas venir al altar, o le tengas que “hablar a esa montaña”, porque si la Palabra está en ti, y el Espíritu Santo está unido con esa Palabra, entonces esa montaña se tiene que mover, por tanto, no te importe cuántas veces lo tengas que hacer, debes sobreponerte a toda circunstancia negativa, porque cuando el Espíritu Santo de Dios y la Palabra de Dios, “se dan un beso”, van a crear tu milagro; por esa razón, cada uno es responsable por su milagro.

3. Debes dejar tu pasado atrás. Isaías 43:18 Es importante que olvides las cosas pasadas, porque a Dios no le importa tu pasado, porque Él está concentrado en tu futuro, igual a la Palabra y al Espíritu de Dios, no le importa tu pasado.

4. Escribe la visión. Habacuc 2:3. Debemos escribir nuestro futuro y todo lo que Dios tiene para nosotros, con nuestra propia mano; por ejemplo: “Dios me da todas las naciones” “Amado yo deseo que tú tengas salud, así como prospera tu alma”; etc., cada promesa en su Palabra. Debes aprender a declarar todo lo que Dios dice que debes declara, y no preocuparte más de tu pasado, por el contrario, aprender a declarar cosas buenas para tu futuro. Dios tiene para ti planes muy buenos, bendecidos y victoriosos y es eso lo que debes hablar, lo que Dios dice, no lo que dice tu pasado.

5. Caminar por fe y no por vista. Cuando oras debes verte como Dios te ve, orando por los resultados de lo que estás orando. Cuando Jesucristo fue a casa de su amigo Lázaro que había muerto hacía muchos días, la multitud no entendía quién era Él, ni siquiera las hermanas de Lázaro, por eso Él decía que era la resurrección y la vida. En el original ese versículo no dice que Jesús lloró, lo que sí dice es que se enojó demasiado dentro de sí, al ver que la gente no entendía, y cuando ordena que quiten la piedra, la multitud se espanta porque ya hacía tres días que había sido sepultado y por tanto, debía oler horrible; no obstante el Señor insiste en que quiten la piedra, porque sabía muy bien que adentro estaba un gran milagro. Cuando se acerca a nosotros también tiene que quitar la piedra que hay en nosotros, y de igual forma encuentra un hedor horrible en nuestra vida, por tanto, es necesario que removamos esa gran piedra de nuestra vida, esa es la responsabilidad que debemos tomar.

6. Entregar nuestras ofrendas. Cuando ofrendamos es como si entregáramos nuestra vida, porque el dinero es exactamente el resultado de horas de trabajo, de nuestro tiempo, pero es ahí cuando ayudamos también a remover la piedra de nuestra vida, para ver milagros suceder. Es como poner nuestra vida a un lado, para ver a Jesús hacer su obra. Cuando ofrendamos, estamos contribuyendo para ayudar a los niños desamparados, para que se dé a quien no tiene ni qué comer, ni qué vestir, para todas las obras de nuestra Congregación.
Conclusión. Hay grandes milagros para esta Congregación, pero es necesario que alguien esté dispuesto a hacer cosas difíciles, y dejar entonces que Dios haga lo imposible y de esa forma, alcanzar la visión que hay para tu vida.

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