Devocionales


Reflexión Diaria Octubre 24 de 2014
UNA FUENTE INAGOTABLE
En el último y gran día de la fiesta, Jesús… alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva (Juan 7:37-38)

Terminaba la fiesta de los tabernáculos -que era tan solemne para los judíos, tiempo de recordación cuando el Señor había llevado por el desierto por cuarenta años, a sus antepasados, haciendo milagros y prodigios, para llevarlos a la Tierra Prometida-. El Señor Jesucristo había subido solo y cuando la fiesta ya estaba en sus finales, les dice estas frases, seguramente los judíos a ese momento obvio tendrían sed, y como no le veían algún cántaro cerca, la mayoría no lograba comprender de qué agua les estaba hablando. Así sucede en ocasiones entre nosotros aún como hijos de Dios, el Señor nos está ofreciendo algo y no comprendemos de qué se trata, “no vemos nada”, por lo cual perdemos esa bendición que tenía reservada para nosotros. No importa cuánto tiempo lleves en el evangelio, no pierdas tu inocencia del primer día cuando le recibiste en tu corazón, siempre cree en su Palabra sin dudar nada; hoy es un día de venir a Jesús, a recibir de Él, esa agua que tiene para refrescarnos y llenarnos, y de esa forma, puedan brotar de nuestro interior esos ríos de agua viva; ríos de sanidad, de sabiduría y de salvación, para que vayamos a otros y los refresquemos con esa misma agua que de gracia hemos recibido, por tanto, de gracia debemos dar. Alégrate de que tu Señor te haya escogido para que bebas de Él -pero cúmplele siempre su cita cada mañana, cada instante que te llame-, y no olvides refrescar luego a otros con esa Maravillosa agua, llamada Jesús. Bendiciones.

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