
Devocional mayo 19 de 2012
Dios siempre nos ve
Texto bíblico. Jonás 1
Le invito a una serie de reflexiones sobre el libro del profeta Jonás, el cual nos ayudará a meditar sobre nuestra propia vida y forma de reaccionar ante diferentes circunstancias y sobre todo, ante la voluntad de Dios. Este varón era un profeta escogido por Dios para que le hablara a la gente respecto a la importancia del arrepentimiento, podríamos decir que fue uno de los evangelistas del Antiguo Testamento, no obstante, sufría de algo que podríamos llamar “el síndrome de a mí me parece”; y es que en ocasiones, a pesar de ser hijos de Dios, pretendemos que las cosas han de hacerse conforme a nuestro parecer y no conforme a la voluntad de Dios.
Jonás, pretendió huir de la presencia de Dios cuando le mandó a predicar a Nínive, por lo cual se embarcó en la primera nave que encontró la cual iba rumbo a Tarsis, ¡qué ridículo! sobre todo siendo él un profeta de Dios, obviamente debería tener claro que de los ojos de Dios nada se puede esconder; uno no sabe qué pensar de este varón si es que era demasiado ingenuo (¡!), o quizás exageradamente prepotente, al punto de creerse más inteligente que Dios; en todo caso cuando Jonás pensó que había logrado su objetivo, para no ir a Nínive a pregonar que se arrepintieran y volvieran al Señor (Vr. 1-2), justo ahí Dios “lo ponchó”, y como quien dice, lo paró en seco.
Era costumbre en aquellos tiempos entre los marineros, que cuando en su viaje se presentaba una dificultad que los ponía en peligro de muerte, echaban suertes y así encontraban por causa de la maldad de quién, estaban en semejante situación; ante esto, Jonás fue redargüido en su conciencia y no pudo callar más. Mañana avanzaremos en este tema, pero por hoy el punto es: Dios es un Ser Omnipresente y Omnisciente, nadie se puede esconder de sus ojos y su Presencia está siempre en todas partes. Demos gracias a Dios por tener sus ojos sobre nosotros también.

