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El anhelo del Espíritu Santo

Santiago 4:1-5 y Hechos 9
Pastor Jhon Milton Rodríguez

Cuando Dios te dice algo, Él es fiel para cumplirlo, pero no es en tu tiempo sino en Su tiempo perfecto, no cuando nosotros queramos, sino cuando Él sabe que estamos preparados para recibirlo. El anhelo más grande el Espíritu Santo eres tú, eres su mayor anhelo, y te anhela celosamente, con exclusividad. Él no quiere compartirte ni un poquito con el mundo, Él quiere que seas única y exclusivamente de Él.

[i]Isaías 29:13 [/i]Dios no anhela ninguna religión, Él anhela solamente tu corazón; no podemos ponernos religiones por apariencias, leer la Biblia porque tenemos que hacerlo, o “toca” orar para que nos vaya bien; porque esto equivale a ser un cascarón religioso, el cual ha sido impuesto por la tradición y la costumbre; diferente es cuando obedecemos a Dios porque lo amamos, nunca nos aburriremos, ni nos cansaremos de hacerlo; esto equivale precisamente a despojarnos de dicho cascarón, o costumbre ancestral.

[i]Pretendemos muchas veces que Dios actúe con su omnipotencia y no estamos consientes de honrar su omnipresencia.[/i] Él está con nosotros en todo momento y en todo lugar, cuando nos bañamos, cuando hacemos cosas buenas, cuando pecamos…etc. No podemos cambiar la intimidad con el Espíritu Santo, por una fachada y un armazón religioso, el verdadero temor a Dios, es honrarlo, y la manera como lo hacemos, es llevando una vida en la cual le honremos siempre a Él; pero es cuando estemos solos, y donde nadie nos ve, sólo Dios y allí es donde le mostramos honra a Él.

[i]Santiago 4:1-5 [/i]La misericordia del Espíritu Santo es tan grande que aunque nuestra vida esté en pecado e inmundicia, Él nos anhela celosamente, a pesar de todo el deshonor de nosotros hacia Él, a pesar de nuestros errores, a pesar que nuestro corazón haya estado alejado de Él. El Espíritu Santo no quiere que lo honremos solamente de labios, Él quiere que nuestro corazón sea única y exclusivamente para Él, Él anhela nuestro corazón porque ahí está nuestra voluntad, y quiere que lo obedezcamos.

Es legitimo que procuremos siempre agradar a nuestra pareja, hijos, padres etc., pero Él no quiere que las cosas buenas las hagamos por agradarles a ellos, sino para agradarle a Él, principalmente. Si no quiere compartirte ni siquiera con lo legitimo, mucho menos va a querer compartirte con lo ilegitimo –el pecado, la inmundicia, la idolatría, etc. Si alguien nos ofrece un vaso de agua cristalina, nosotros seguramente lo recibimos con gusto porque está puro, pero si alguien coge ese mismo vaso de agua tan cristalina y le coloca una gota de agua de caño, ya no vamos a querer beber de esta agua, porque se contaminó y está impuro; igual sucede con el Espíritu Santo, no quiere que nos volvamos a contaminar con una sola gota de maldad, ni de pecado que nos ofrece el mundo, Él no quiere que estemos ni un minuto fuera de Su presencia.

Que las personas a tu alrededor, reconozcan o no tu cambio, tu forma de actuar, no te va a importar, lo único importante será agradar al Espíritu Santo de Dios, que sea Él quien nos diga “eres mi hijo amado y en ti tengo complacencia” [i]Salmo 84:2 [/i]

El anhelo de Dios con nuestras vidas es:

<strong>1. Llenarnos: </strong>[i]Salmos 126.[/i] No por un momento sino para siempre, darnos paz, gozo, paciencia. Lo primero que hace el Espíritu Santo es llenarnos, y no como cuando comemos que nos saciamos, y no queremos ver más la comida; ¡No! Con el Espíritu Santo es diferente, entre más recibimos de Él, más queremos tener. Cuando Él nos llena vivimos de Gloria en Gloria, pero para esto, debemos tener paciencia, no es cuando nosotros queramos ni como queramos sino cuando el Espíritu Santo quiera y como Él quiera.

<strong>2. Transformarnos: </strong>Que no seamos más personas impaciente, que no seamos más personas groseras, el Espíritu Santo quiere transformarnos de tal manera que nadie nos reconozca. Ejemplo, lo que sucedió con Saulo-Pablo- de Tarso. Su transformación fue no sólo total, sino impactante, impresionante.

<strong>3. Usarnos: </strong>Él anhela usarte para hacer milagros a través de ti, para que transformes la vida de las personas que están a tu alrededor (Hechos 2:2/ 12-13). Dios pudo usar a Pablo y a muchos discípulos más, para tocar otras vidas, todo porque se dejaron “tocar” por el maravilloso Espíritu de Dios y dispusieron su vida para el Señor.

<strong>4. Honrarnos:</strong> Dios no deja en oculto lo que hace contigo, Él no deja en oculto lo que tú hagas para Él. Lo que tú hagas para el Espíritu Santo aunque nadie se de cuenta, aunque unos digan que no vale la pena, dale tiempo a Dios, y Él se encargará de demostrarte y mostrarle a los demás lo que Él es capaz de hacer con los que le honran.

Debemos vivir solamente para agradar al Espíritu Santo, no porque sea un agüero o una obligación. Nuestro deseo más ardiente debe ser el Espíritu Santo, no hay amigo, no hay carro, no hay casa que pueda remplazar el honor para el Espíritu Santo.

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