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La autoridad del Nombre de Jesús.

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Familias – Visión y Éxito
Octubre 2 de 2011.
Conferencista: Apóstol. Jhon Milton Rodríguez.
Referencia: Filipenses 2: 9-10
Introducción:
La victoria sobre la enfermedad, sobre la escasez, la adversidad, sobre los obstáculos, sobre los conflictos es una asunto de autoridad y no simplemente de ganas y menos de de desespero. Aunque toda dificultad, enfermedad, escasez o circunstancia negativa, tiene “un nombre”, el Nombre de Jesús, está por encima de todos esos nombres; porque Su Nombre es nombre sobre todo nombre; la Palabra dice que es tan poderosa Su autoridad, que toda rodilla se doblará y toda lengua tendrá que confesar que Jesucristo es el Señor –lo que está en la tierra y aún debajo de ella-, no hay ningún poder que pueda soportar el Nombre de Jesús.

Quizás algunos han escuchado que tal o cual enfermedad, no tiene opción de sanar; que tal o cual situación financiera es tan difícil que hasta piensan que de allí no podrán salir; y quizás humanamente hablando esto sea cierto, pero cuando se confronta la enfermedad, el problema económico, o la situación difícil en la familia, con el Nombre del Señor Jesucristo, todo es muy diferente, porque esa enfermedad será doblegada, ese problema económico igualmente tendrá que doblegarse y aquella situación familiar también tendrá que doblegarse, ante el Nombre que es exaltado sobre todo nombre, que es el Nombre del Señor Jesús.

Por esa razón, para vencer sobre la enfermedad, sobre las adversidades, no es una opción válida simplemente tener ganas de hacerlo, y mucho menos el desespero; la única opción válida es el Nombre del Señor Jesús y que por tanto, usted identifique su vida, con el nombre del Señor Jesucristo, y ese nombre en acción lo podemos leer en la Palabra, en el Evangelio de Marcos 1: 21-28); este espíritu maligno era tan fuerte que sacudía con mucha violencia al hombre y al salir, tuvo que dar un alarido que prácticamente todos estaban temerosos y por eso, ante la autoridad de Jesús tuvo que salir y todos quedaron muy asombrados al entender que había sido liberado de un espíritu inmundo tremendamente violento; algo que es muy peculiar en este pasaje, es que esto sucedió en la sinagoga de los judíos, como quien dice en el templo, es decir que hay demonios que son “re-conchudos”, porque al analizar el escrito dice que este demonio estaba dentro de la sinagoga, y tenía gran autoridad espiritual puesto que fue capaz de identificar al Señor Jesús, y no sólo esto, sino saber a qué venía Jesús, “vienes a destruirnos” y sabía muy bien que tenía la autoridad para destruirlo, le dijo: “…¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios”; es decir que igual hay mucha gente que dice que conoce de Dios, otros pueden alegar que conocen biblia, pero cualquier tipo de religiosidad no da a nadie autoridad espiritual, o el hecho de congregarse no nos da autoridad espiritual sobre los demonios, lo único que nos hace vencer por encima de toda adversidad es el Nombre de Jesús.

Hay mucha gente creyente y oprimida por demonios, hay quienes mantienen de enfermedad en enfermedad –porque los demonios no se cansan-; por eso, lo único que nos hace vencer sobre toda adversidad, se llama el Nombre de Jesús, y eso sí no lo pudo rebatir el demonio que estaba allí; cuando Jesús usa su autoridad los demonio por más fuertes que fuesen, por más que estuviesen renegando muy alto, en el momento que habló Jesús, se tuvo que ir, aunque con alaridos y violencia, como haya sido, pero salió en el Nombre de Jesús de Nazaret. Tres características que tiene el nombre de Jesús:

1. Su Nombre es Santo. ¿Por qué es Santo? Porque Él no tiene ningún compromiso, ni ninguna alianza con el reino de las tinieblas; en su condición de vida no pecó, por ello el diablo no puede acusarlo de nada, Jesucristo es Santo, por eso Su Nombre es Nombre, sobre todo nombre por lo cual, tiene autoridad; usted y yo, tenemos también esa herencia aunque no somos tan santos (1a de Juan 1:9), es decir la condición es confesar nuestros pecados, entonces, la santidad de Jesús es una herencia para nosotros y la recibimos por medio de nuestro arrepentimiento (Proverbios 28:13), hemos alcanzado su misericordia.

Igualmente recibimos santidad por medio de la Sangre de Cristo, porque como es santa, tiene poder, así que nos limpia y nos santifica, a nosotros que no somos tan santos, porque a través de nuestro arrepentimiento, atraemos Su sangre preciosa, para limpiar toda nuestra vida; de esta manera como recibo de su santidad a través de su sangre, por fuerte que sea el demonio, la enfermedad, el problema económico, o la adversidad, el demonio tendrá que salir fuera, callarse e irse fuera de su vida en el Nombre de Jesús. Así que somos santos, por la sangre de Cristo. ¿Y cómo es que logramos recibir esa herencia de santidad? a) confesando nuestros pecados y b) Apartándonos definitivamente de ellos.

2. Su Nombre es Superior. Los mismos demonios entendieron que Jesús tenía todo el poder para destruirlos (Marcos 1: 21-28). Todo problema financiero, físico o mental, tiene un trasfondo espiritual, que es contrario a la voluntad de Dios; porque el Señor está contra la deuda, la enfermedad, de tus problemas, pero no para decir “no estoy de acuerdo con tal o cual cosa” y nada más, ¡No! sino que lo que Él quiere es destruir todo eso en nosotros, porque todo esto tiene su origen en los demonios, y lo hacen porque están en contra de Jesús; por eso el Señor no se va con suavidad con el diablo, sino que lo vino fue a destruir, porque el nombre del Señor Jesucristo, es Superior (Efesios 1: 20), porque la Presencia de Dios –el Espíritu Santo-, está en Jesús, lo resucita entre los muertos y lo sentó a su diestra en los lugares celestiales, es la razón por la cual, la posición de Jesús está por encima de todo espíritu, de cualquier otra entidad, o dominio, principado o potestad, y por ello, el diablo siempre estará bajo sus pies y nunca, podrá Satanás estar al mismo nivel del Señor.

Y estas cualidades del poder del Nombre de Jesús, son heredables a sus hijos (Efesios 2: 6-7), esto quiere decir que cuando usted le rinde su vida a Jesús, el nombre de Jesús empieza a operar en su vida, y por ello, usted se hace superior a la enfermedad, a las deudas, a las adversidades de la vida, a los problemas del hogar, es decir, se hace superior ante todo y tiene la autoridad para pisotear al diablo, porque Dios nos ha dado esa autoridad y el diablo está por debajo de tus pies, no es asunto de fanatismo, ni de creencias particulares, es un asunto de herencia que recibimos de parte del Señor Jesucristo, por esa razón, usted no es “un pobrecito, un demalas, sino que está en esta tierra con un propósito divino, un propósito poderoso de parte de Jesús, y el Nombre de Él es superior a todo aquello que se ha levantado, contra su vida, contra su salud, por lo tanto, debemos honrar esa Palabra.

3. Su Nombre es Eterno. Los demonios ni las enfermedades son eternos; incluso la misma Palabra dice que en la eternidad no habrá enfermedad ni llanto, el Señor Jesucristo dice que nos vino a dar vida en abundancia, aquí en la tierra; y que en la eternidad, caminaremos por calles de oro.

Al contrario el diablo quiere que lo suyo sea la deuda, andar escaso, y que acepte esto como una verdad, y que no es el único y que también le corresponde vivir de una manera miserable; por eso, hoy esa mentira debe salir de su mente y corazón, en el Nombre poderoso del Señor Jesucristo; el diablo quiere que usted diga: “de algo nos tenemos que morir, yo no nací para semilla”, pero Dios dice que sí, y esa semilla debe dar muchísimo fruto, es la razón por la cual hay que renunciar a toda herencia satánica, su Nombre es Eterno.

En Apocalipsis 21:6, dice: “Y me dijo: Hecho está, Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida”. Él es el Agua de Vida Eterna, por tanto es el único que nos puede saciar, y es la seguridad que tenemos de nuestra eternidad, es la razón por la cual sabemos que nuestro final no está en la tierra, somos eternos, por eso los demonios tienen hacia nosotros tanto odio, y por eso el demonio nos envía tentaciones y pecados, para que nos rebajemos a la condición de ellos.

El diablo sabe que una persona que se aparta de Cristo y que blasfema el Nombre de Jesús y que reniega de la Iglesia del Señor, logra engañar aún a los que han sido escogidos de Dios; pero no hemos sido escogidos para ser engañados, sino que fuimos escogidos para vivir en la verdad de nuestro Señor Jesucristo. El Nombre de Él es un nombre Eterno, y y tenemos que entender que en nosotros hay eternidad; por eso el Nombre de Jesús tiene autoridad, en cambio los demonios, la enfermedad, la ruina, nada de esto, es eterno.

Ante esta realidad, de que el Nombre del Señor Jesucristo es: Santo, Superior y Eterno, el demonio ante la enfermedad, la escasez, los conflictos en la familia, lo único que puede hacer es callarse e irse fuera; cuando Cristo está en la cruz del calvario, nos entrega esta herencia a nosotros, porque dice: “…Consumado es,…” (Juan 19:30), al igual como se lo dijo a Juan en el Apocalipsis. Al decir estas palabras, el Señor Jesucristo está conectando nuestra vida con la eternidad y al romperse el velo del templo “de arriba hacia abajo”, porque lo rompe el mismo Jesús, para decirnos: Hijos entren a la eternidad, de lo terrenal a lo eterno,

Conclusión. Marcos 16: 18 dice: “Estas señales seguirán a los que creen, en mi nombre echarán fuera demonios;…” Así que hoy en el Nombre de Jesús, todo demonio de su vida –enfermedad, escasez, etc.-, hoy tendrá que largarse en el Nombre de Jesús, y no dice que es sólo para los pastores o líderes, sino que dice: “…a los que creen…” ; y que no sólo echarán fuera demonios, sino que hablarán nuevas lenguas; así que su lenguaje también será cambiado en el Nombre de Jesús, entonces hasta su manera de hablar cambiará, ya no dirá más: Yo sí que soy de malas, yo tan feo(a); hoy su lenguaje es cambiado y hay un nuevo lenguaje, de victoria, de fe, de salud.

Agrega que tomarán serpientes en su mano, y aunque bebieren cosa mortífera, no les hará daño. Y serpientes también se refiere a toda clase de problemas, ya no tendrás que esconderte a los problemas, angustia, resentimiento, rencor, baja autoestima, todo lo que amargaba su vida, el recuerdo de su pasado, las frustraciones de su pasado, ahora los va a “coger en su mano” y les va a ordenar que se larguen de su vida, en el Nombre de Jesús, nunca más estarás aquí”. Igual dice que “sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”, así que también usted tiene autoridad sobre toda enfermedad.

La persona cuyo estilo de vida se identifique con El Señor Jesus recibe la autoridad de su nombre. La enfermedad, la angustia, las deudas, están por debajo de la dimensiones del nombre de Jesus; así que póngale fe al Nombre de Jesús.

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