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Llenos del Espíritu Santo

Agosto 19. Pastor. Jhon Milton Rodríguez. 
Texto bíblico. Efesios 5:18
Introducción.

Hemos venido estudiando respecto a ser llenos del Espíritu Santo, reconociendo que Él ni es una energía ni una fuerza (1ª de Juan 5:7), son tres los que dan testimonio en el cielo (el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo), y estos tres son uno; siempre que encontramos un nombre con mayúscula, entendemos que se trata de una persona, el Espíritu Santo, es una persona y solamente una persona siente, consuela, puede guiar; en cambio, una fuerza o una energía, no puede ni guiar, ni consolar a nadie.

El Espíritu Santo es el encargado de convencernos de justicia, juicio y pecado; y de guiarnos a toda verdad (Juan 14:26); por tanto, si tú tienes ausencia del Espíritu Santo, cometerás errores y nada te importará, ofenderás a otros y tampoco te importará, por el contrario, todo lo justificarás; solamente cuando uno tiene al Espíritu Santo en su vida, es que tiene capacidad de reconocer los errores, y no quiere decir que nunca nos equivoquemos, sino reconocer nuestra equivocación y mostrar la disposición a pedir perdón, y restituir, por el error que hayamos cometido, sin justificarnos porque tengamos la razón, ya que esto, no nos da derecho para atropellar a las personas.

El Espíritu Santo: a) nos guía a toda verdad y no permite que nada, ni nadie nos engañe, nos da discernimiento. No se trata entonces de nuestro punto de vista, porque obviamente esto nos ha hecho equivocar muchas veces, necesitamos es la verdad de Dios en nuestra vida (Proverbios 3:7).El Espíritu Santo nos revela la integridad de la verdad, porque Él lo ve absolutamente todo. b) El Espíritu Santo nos consuela, nos acompaña aún en los momentos más difíciles de la vida, porque nunca nos ha dejado solos; debemos tener claro que el pecado siempre traerá dolor y sufrimientos, lo cual, hace parte de la formación que tenemos que tener en la vida. c) El Espíritu Santo nos ayuda (Él es el parakletos, este vocablo que significa ayudador), nos da todo lo que nos falta (paciencia, sabiduría, amor, paz, etc.), porque Él es el Todopoderoso, y tiene el poder para ministrar nuestra vida, en todas las dimensiones y no le va a quedar grande absolutamente nada, por tanto, Él -si tú le pides su ayuda-, es quien te libera, restaura, ayuda.

El texto, dice que “no nos embriaguemos con vino, en lo cual hay disolución…” la palabra: Embriagar -según el Diccionario RAE-, perder el dominio de sí mismo, por beber en exceso, vino o cualquier otro licor; pero ese “vino”, también es la figura de todo lo que el mundo te ofrece (no solo es licor, es dinero, vicios, poder, codicia, fama, etc.). Otros se embriagan con el placer, no es suficiente con su cónyuge y quieren otras personas, porque se embriagan con la inmundicia; hay gente incluso, que conociendo de Cristo, y aunque ya estaban sirviéndole, en el momento en que les empieza a ir bien en los negocios, se embriagan tanto de estos que ya ni tiempo les queda ni para congregarse, ni para adorar al Señor. Todo esto, significa embriagarse. La palabra disolución -según el Diccionario RAE-, significa: Relajación, rompimiento de los lazos o vínculos existentes, entre varias personas, disolución de la sociedad y aún, de la familia. Es decir, cuando una persona se deja “embriagar” del vino del mundo, está atentando contra su propia familia; al diablo no le interesa destruir tu relación con gente mediocre, sino con personas excelentes y que son claves en tu vida, porque él sabe que si tú no tienes a esas personas claves en tu destino, entonces no lo alcanzarás.

En cambio, el otro estilo de vida es una llena del Espíritu Santo, es importante comprender que cuando dice: Sed llenos del Espíritu Santo, no se refiere a un momento nada más, o un evento; en el original, sed llenos, significa estar continuamente llenos del Espíritu Santo, porque la voluntad de Dios no es que un día estemos llenos de Él y otro día, no; esto implica estar permanentemente llenos, no un día en el espíritu y otro día en la carne, porque quien cometa un error cuando esté en la carne, tendrá que enfrentar las consecuencias, no como la tradición nos acostumbró (el que peca, reza y empata), porque quien peca, enfrentará consecuencias dolorosas, por eso lo correcto es estar lleno del Espíritu Santo, para no seguir cometiendo errores, porque error cometido, consecuencia asumida; la Palabra advierte que quien siembra pecado, cosecha corrupción en su vida; y de esto no se podrá nadie escapar, aunque ahora sea una persona redimida.

Si usted se llena continuamente del Espíritu Santo, lo que sí está garantizado es que esa cosecha (maldita) del pasado, sí se va a acabar, y comenzará entonces una cosecha del Espíritu Santo, que tiene consecuencias en esta vida y aún en la vida eterna ¡para la gloria de Dios! y siempre un mandamiento se convierte en una responsabilidad, “Sed llenos del Espíritu Santo”, si así hacemos, seremos grandemente bendecidos; pero quien no la acoja, tendrá problemas, porque uno no puede seguir tomando a Dios a la ligera, ni tomando el nombre del Señor en vano. Dios te habla hoy, para hacerte responsable, porque Dios quiere levantar hijos responsables y no malcriados, la cuestión es que muchas personas solamente quieren ver a Dios, como su amigo, pero primero hay que verle como Padre y por tal razón, obedecerle, respetarle y hasta temerle, inclusive, rendirle cuentas; así que, si eres un buen hijo con Dios, entonces sí calificas para ser amigo de Dios;

Espíritu Santo, tiene revelación de muchas cosas y solamente si le buscas, tendrás entonces la revelación del Señor, esto no es de gratis; muchos no quieren buscar de Dios de madrugada, y arrodillarse a buscar la guía de Dios y su Palabra, para saber qué hay que hacer, de parte del Espíritu Santo; pero sí quieren que el líder o mentor, les diga qué cosa tienen que hacer ante una situación dada; cuando en realidad cada uno tiene su propia responsabilidad ante Dios. Cuando estamos llenos del Espíritu Santo, es decir: gobernados por el Espíritu Santo, se podrán ver las evidencias de ello, porque es Él quien nos da:

Valentía, entonces sabemos cómo hablar a otros en forma concreta y contundente.
Voluntad concedida. Es cuando permitimos que Dios haga su voluntad en nosotros. El Señor Jesús dijo por eso: “se haga tu voluntad y no la mía”.
Llenos de gozo. Porque aunque tengamos dificultades, el Espíritu Santo, no permitirá que nos afecte la ira, el dolor, etc., porque el gozo no es una emoción, sino un estado de vida.
Generosidad. Esta evidencia, no permite que una persona sea tacaña, sino que siempre podrá estar a la altura del momento, sin ser un derrochador; porque comprende bien que como se siembra se cosecha.

La pregunta entonces sería: ¿Cómo estar lleno del Espíritu Santo?

1. Definiendo como prioridad, agradar a Dios. (Efesios 5:1-10). No somos perfectos, pero no tenemos licencia para pecar y hay una orden de parte de Dios: “Sed santo porque yo soy santo” Es ahí, cuando en realidad comienzas a madurar en tu espíritu, entonces encontrarás la sabiduría; no buscar entonces el “vino” de este mundo (borracheras, inmundicia, todo tipo de pecado), porque no necesitamos de los placeres de este mundo para ser felices, ni tampoco del licor, para estar contentos o para funcionar en el sexo, no necesitamos de nada de eso. No podemos participar de la mesa de Dios y la de los demonios (I Corintios 10:21), debes guardar tu vida para Dios, apartarse del “vino del mundo” y meterse con el “vino” del Espíritu Santo.

2. Nutriéndose de los mandamientos del Señor, para ello es necesario aprovechar bien el tiempo (Efesios 5:15-17), hay que utilizar el tiempo para hacer la voluntad de Dios, porque Dios te da el tiempo necesario para realizas las cosas y que se cumpla Su voluntad en tu vida, no la desperdicies, no la derroches.

3. Compartiendo con otros de Dios. El Señor no le da de su gloria a cualquier vago, ni a quien nunca comparte de su Palabra con otros, excusándose de que tiene temores, o de que su temperamento es flemático, melancólico, y por eso no puede hacerlo. Él te da su gloria y su Espíritu Santo, si tú la usas para convocar y servir a otros para que vengan a la iglesia, Él te va a dar más y más; no estamos para vivir de timidez o indiferencia, porque esto es del diablo, muchos dicen que no lo hacen porque manejan un bajo perfil, pues el diablo también porque está en el infierno y allá se maneja ese bajo perfil. Dios dice en su Palabra, que nos ha puesto en lugares celestiales, no vinimos a esta vida para estar arrastrados, y llenos de miedo en todo momento, sino que vamos a vencer todo esto en el Nombre poderoso de Cristo Jesús, y por eso, nuestro deseo siempre ha de ser el de ganar muchas personas para Cristo (Efesios 5:19) y nunca más estarás indiferente ante quienes necesitan conocer del Señor (tus vecinos, tu familia, tu jefe, quien sea); porque la indiferencia es demoniaca, a partir de ahora tu mayor anhelo será hablar a otros de Cristo, entonces estarás lleno permanentemente del Espíritu Santo de Dios.

Conclusión.

Si todo esto hacemos, entonces como dice su Palabra, podemos siempre dar gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo (Efesios 5:20).

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