
Junio 17 de 2012.
Conferencista invitado. Pastor. John Avanzini.
Texto bíblico. Marcos 12: 41-42
Quiero comenzar con este interrogante: ¿Cómo Dios establece el valor? Recordemos que Dios es el dueño de todo. Imaginémonos que tenemos una vaca y se la vendemos a Dios, cuánto le vas a cobrar, si es Él dueño de todo. Dios no puede tener valor en nada porque es dueño de todo, pero espera que seamos nosotros los que coloquemos el valor de todo, cuando traemos una ofrenda el valor es establecido por ti y sólo tú decides si esa promesa será preciosa, o no.
El texto nos habla de una mujer que ofrendó lo único que tenía (dos blancas), y podemos leer que el Señor Jesús observaba que todos estaban ofrendando mucho dinero, sin embargo, no miraba la cantidad de lo que la gente daba, sino, cómo daban; de igual forma en nosotros va a observar nuestro sobre de ofrenda y qué pasa en nuestro corazón cuando lo hacemos; Dios no está interesado en qué cantidad, porque para Dios tienen otro valor, y quiere saber qué valor tiene para ti; es la razón por la cual, eres tú el que debe poner el valor de su ofrenda.
Retomando la historia que leíamos (Vr.41), aquella mujer sólo tenía dos blancas, nada más. En aquella época, un soldado romano ganaba por un día de trabajo seis blancas, así que podemos comprender bien, qué era lo que esta mujer estaba ofrendando; en realidad no era mucho dinero, pero para ella era muy precioso, porque de eso era que ella tenía que vivir; diferente a los ricos que podían ofrendar mucho, pero daban de lo que sobraba. Esta mujer cuando llegaba al altar, no podía entregar su ofrenda, porque sabía que era lo único que tenía y que esto era tan precioso, volvía de nuevo a entregar su ofrenda y de nuevo se cerraba su mano, pero también sabía que si no sembraba entonces sus sueños no se iban a realizar, por tanto cuando finalmente llega al lugar donde se colocaban las ofrendas, antes de que su mano se cerrara, tiró su ofrenda rápidamente; es entonces cuando Jesús habla de ella a sus discípulos, que aquella mujer había dado más que todos aquellos ricos. Y es que cuando lo precioso se mueve, la mano de Dios se mueve.
Tenemos el ejemplo de otra viuda en el Antiguo Testamento (1º de Reyes 17:8- ), era un tiempo de escasez, pero ante todo no había agua, y aunque esta viuda no era una mujer tacaña, el temor a quedarse sin nada le hacía ser muy cuidadosa con todo lo que tenía como provisión en su casa, precisamente en ese momento lo que trataba de hacer era utilizar lo último que le quedaba de harina, agua y aceite, para prepararse una torta para ella y su hijo, y luego esperar la muerte; es decir, la situación era dura. Así que es ella quien le pone valor a todo esto, porque tanto el agua, la harina o el aceite, no eran importantes para Dios, puesto que era Él quien le proveía a la mujer, pero para esta viuda sí, porque era para darle la última comida a su hijo, por lo cual sí era muy precioso para ella; no obstante resuelve entregárselo al hombre de Dios; y entonces, al mover lo precioso para Dios, también la mano de Dios se movió poderosamente a fu favor. Esto nos enseña que no es lo que tiene valor lo que mueve a Dios, sino lo precioso que entreguemos para Él; debemos entonces entender que cuando nuestra mano no quiera entregar algo a Dios, si lo soltamos entonces en ese momento la mano de Dios se mueve. Cuando tú mueves lo precioso para Dios, Él mueve su mano a tu favor, recuerda esto.
Génesis 42, nos cuenta la historia de José y sus hermanos, estos en realidad no le reconocían, pero él sí, y se notamos en el versículo veinticinco, que cada uno tenía un saco y allí les colocaban además del trigo, el dinero que ellos traían; más adelante (Vr.34), José les exige a Benjamín que quede con él, en pago de todo lo que les ha dado, es entonces cuando sus hermanos, que al momento lo trataban como al Faraón, le expresan que este era lo más precioso de su padre (Jacob), y que sufría por él, pero, José exigió que lo trajeran, de lo contrario nunca más le verían y los iba a dejar de últimos en la fila, como estaban los demás que estaban clamando por alimentos.
Cuando regresan a casa, ya el maíz de nuevo estaba terminando, y por tanto, tenían que regresar a Egipto por más, por lo cual le dicen a su padre que hasta tanto no lleven a Benjamín ante el administrador del Faraón –José-, ellos no podrán conseguir los alimentos, Jacob se opone y les recuerda lo sucedido con José el hermano de Benjamín (Vr. 36-38); además, y ellos también lo saben, que este era muy precioso para Jacob, y no lo quiero dar. Entonces Rubén le dijo que entonces morirían de hambre todos, por lo tanto, Jacob se desprende de su hijo menor y envía a Benjamín con ellos. Cuando José ve a su hermano Benjamín, entonces se revela ellos y se presenta como su hermano, y les dice que va a suplir todas sus necesidades, por cuanto tiene el control de todos los alimentos. José los envía de regreso y les autoriza que tomen carros para todas sus familias y que traigan de regreso al padre (Génesis 45:19-28), porque cuando trajeron lo precioso a José, ya no tenían que cargar sus sacos, ahora podían disponer de carros para hacerlo.
La enseñanza es que cuando ofrendas lo precioso, entonces la mano Dios se mueve a tu favor, y ya no comerás de “sacos”, sino que tendrás carros llenos de comida -provisiones abundantes-; Benjamín era lo más precioso y el dinero de las viudas tenía valor, pero cuando lo precioso se mueve, la mano de Dios se mueve. Cuando tú ofrendas obviamente esto tiene un valor, pero sin duda que en medio de ello, alguien ha dado lo precioso y será visible luego, porque la mano de Dios va estar sobre su vida.
Dios ordenó una terrible matanza sobre Jericó, ordenó que todo lo que respirara, personas, niños y animales, todo fuese exterminado totalmente y en ese momento treinta mil personas murieron. Luego más adelante, ese mismo Dios, sembró su precioso Hijo, y cuando lo hace, a través de Él, ama a todas las personas y nunca más vuelve a enviar un exterminio así, porque ahora dio lo precioso. Así que cuando tú das lo precioso a Dios, estás autorizado a pedirle a Dios lo que necesites, y Él te lo entrega en tu mano. Hay una gran diferencia entre lo que tiene valor y lo que es precioso, y cada semana lidiamos con esto, porque si bien es cierto que tenemos promesas de dar lo que tiene valor, todo se incrementa a nuestro favor, cuando damos lo precioso para Dios, esto hace que el cielo y la tierra se muevan a tu favor.
Otro ejemplo que tenemos es el de Salomón, quien no ofrendó lo requerido para ese momento, que era un holocausto; él quiso dar lo precioso y entregó mil holocaustos; entonces Dios esa misma noche en un sueño le visita -igual hace hoy día con nosotros, nos habla-; pero con Salomón fue una visitación especial, porque ¡el mismo Dios le pregunta ¿Qué quieres que haga por ti?! ¿Qué harás tú cuando Dios te visite y te haga semejante pregunta? Si tú eres capaz de dar lo precioso para Él, entonces igualmente Él te va a hacer esa pregunta muchas veces. Si aprendes a dar lo precioso para Dios, entonces ya no habrá límites para ti. Él vendrá y te preguntará: “¿Qué puedo hacer por ti?”; Porque cuando damos lo que es precioso, es lo que trae la mano de Dios a nuestro favor y nos provee nuestros deseos, el que sea. Dios está listo para darnos lo mejor, porque dimos a Él lo precioso, entonces nuestros sueños se hacen realidad. Y esto es algo grandioso que puede suceder en nuestra vida. Dios dice que por su mano hará posible que todo lo que anhelamos, lo podamos alcanzar.
Mateo 26:37 El Señor Jesucristo llama a orar a tres de sus discípulos, Jesucristo sabe que debe entregarse, pero necesita orar porque no quiere hacerlo, no obstante entiende que es Él, la ofrenda para Dios el Padre. Cuando Jesús se da cuenta que debía morir por los pecadores, tiene una lucha, pero luego viene su alegría y su gozo y acepta lo que el Padre le ordena. Jesús ya no miraba el precio, sino la recompensa que eran la multitud de almas redimidas, entonces aceptó dichoso. Y es que nunca podrás entregar lo precioso a Dios, si te quedas solamente mirando el precio de esa ofrenda especial y preciosa para Dios; pero si levantas tus ojos de allí y ves el premio que te espera, para ver multiplicación y bendición en tu vida, entonces Dios te va a tomar por la mano, y verás que todo cambia y gozo viene a tu corazón.
Ustedes como congregación están por ahora en un lugar que no impresiona para nada esta ciudad, porque este lugar –Las Vallas-, es un lugar viejo y feo, por eso en tu corazón hay algo diferente, porque todos ustedes anhelan el CIDS, un lugar donde levantarán un hermoso templo, y esto será lo que viene para esta ciudad, un lugar que sí será diferente, que será la hermosura de la ciudad; pero esto no va a llegar si damos solamente lo que tiene valor. Hace doscientos años era la Iglesia que construía grandes edificios, pero luego, los bancos fueron los que comenzaron a construir grandes edificios, pero esto tiene que cambiar, porque la construcción más hermosa y fina de esta ciudad, será la que ustedes construirán, ya tienen la tierra, así que si hoy, ustedes mueven lo precioso para Dios, van a pasar por ese terreno y sabrán que sí lo van a lograr. Recuerda, el secreto es que no será posible ofrendando solamente lo que tiene valor, deben ofrendar lo precioso para Dios.
Si ustedes edifican el CIDS, se van a ver más como reyes y sacerdotes de Dios, al punto que ese parqueadero estará lleno de carros nuevos; lograrán ayudar a tantos niños, que no habrá ninguno que tenga hambre, ni gente que carezca de casa, porque Dios les va a visitar; pero es importante que ofrendemos no lo que tiene valor, sino lo que es para nosotros precioso y especial y entonces esa gran edificación no se podrá parar, porque nos vamos a otro nivel. ¡No miren el valor de eso precioso que van a dar, sino que levanten sus ojos a la recompensa (Hebreos 12:2), de esa forma será fácil dar todo lo precioso para Dios!

