junio 12 de 2012. Pastor. Jhon Milton Rodríguez.
Texto bíblico Josué 1
Dios nos confía un liderazgo, porque Él tiene una tierra que nos ha entregado -un ministerio- ahora es cuando debemos conquistar y los mentores de Misión Paz a las naciones tienen que ser expertos en el arte de la guerra y la conquista espiritual, por tanto, no podemos imaginar el ministerio o su Grupo de Paz, como un club de amigos, por lo cual ha invitado a un grupo de personas a tomar un café y charlar, porque no se trata de ello, sino de enseñar a la gente sobre Cristo y de igual forma, es necesario comprender que es el tiempo de preparación; porque su ministerio va a demandar enfrentar una guerra, porque así no se tenga un ministerio, por el hecho de ser hijos de Dios, debemos entender que hay una guerra espiritual, y comprender que no se trata de convertirnos en religiosos, entre otras cosas porque el religioso se va al infierno y es importante tener esta claridad.
Dios nos confía almas no para que la gente se pierda, o nos quiera demasiado a nosotros, y un poquito a Cristo el Rey, eso no puede ni debe suceder. Infortunadamente eso sucede en el liderazgo de algunos creyentes, al punto que si su líder comete un gran error, entonces ellos se apartan del Señor; todo porque terminaron amando más al líder que a Cristo el Señor; diferente cuando alguien decide que pase lo que pase, no se va a apartar de Dios; igual debe ser para nosotros como líderes de esta congregación, entender que pase lo que pase, no vamos a dejar el lugar donde el Señor nos ha puesto; por tanto, no podemos ser frágiles en la guerra, sólo así podremos levantar un ministerio que gire alrededor de Cristo y no alrededor de nosotros.
Estamos en una época de tanta sensualidad, que algunas personas se enamoran más del líder que de Cristo, cónyuges que se enamoran más de su pareja que de Cristo, por lo tanto, si su pareja no vuelve a la iglesia, de igual forma también se retira; igual sucede con quienes están más apegados de los hijos que de Cristo, porque si el hijo hace “la pataleta” en la casa, entonces no vuelven a servir al Señor. Otros, están más enamorados del trabajo que de Cristo, o del estudio que de Cristo, y abandonan el servicio al Señor, porque se han enamorado ya de otras cosas. La Escritura dice por ello, que muchos son los llamados y pocos los escogidos, y solamente el que persevera hasta el fin, ése será salvo.
Hay personas que por cualquier tribulación ya quieren morirse, el apóstol Pablo es admirable porque a pesar de que lo ultrajaron, lo martirizaron, le hicieron miles de oprobios y lo dejaron medio muerto, no obstante tenía expresiones como: “…después de esta leve tribulación,…”; qué contraste hoy día, algunos cristianos por cualquier exigencia de orden en su ministerio (tener al día sus celugramas, consolidaciones, sobres de ofrenda, etc.), ya quieren abandonar.
El libro de Josué nos muestra el diseño de Dios para una conquista, la Palabra de Dios es el diseño que los hijos de Dios deberíamos seguir para hacer las cosas; hoy en nuestra segunda parte de este tema que comenzáramos la semana pasada, concluiremos de reflexionar respecto a cómo se prepara uno para la conquista, y veíamos: 1) Asegurarse de estar en la voluntad de Dios. 2) Confiar en el respaldo de Dios. Y 3) Ser esforzado y valiente; y es que cuando se enfoca seriamente en el ministerio, y en el servicio al Señor, uno no tiene cabeza para pensar en nada mundano.
En el ministerio uno debe asegurarse de estar en la voluntad de Dios, y comienza precisamente por la casa de uno, no debemos escudarnos en el ministerio para fallar con nuestras obligaciones familiares, independientemente de que nuestra familia, o algún miembro de ella, no sean cristianos. Otros todo lo critican, pero nosotros si estamos enfocados en la obra del Señor, no tenemos tiempo para criticar, por tanto, debemos tener en consideración los siguientes tres puntos:

1. Obediencia a la Palabra de Dios. Seguir fielmente las instrucciones de Dios. Dedíquese a ello y no a criticar tanto. Para que el ministerio prospere (Josué 1:8), es urgente obedecer la Palabra de Dios, y ¿Cómo se logra esto? Meditando en la Palabra de día y de noche; muchos se quejan de que su ministerio no avanza, no crece ni tiene fruto para Encuentros, o no persevera en la Escuela de Liderazgo; no se angustie por ello, dedíquese a meditar la Palabra de día y de noche, y hacer todo lo que allí está escrito, porque si usted se dedica a ello, Dios tiene un compromiso que le va a cumplir, porque hará que a usted le salga todo bien, y que prospere en su camino. Cuando una persona es obediente a Dios se le nota, además, los demonios “huelen” y respetan al obediente; no va a respetar a alguien porque tenga un título de mentor, líder, apóstol, pastor etc., sino a todo aquel que tenga intimidad con Dios, a ese es a quien el demonio va a respetar y a obedecer la orden que le dé. La obediencia empieza por la meditación de la Palabra, porque de esa forma es que los pensamientos del Señor, se vuelven los pensamientos de un hijo de Dios; cuando la manera de hablar del Señor, se vuelve la manera de hablar de un hijo de Dios y así sucesivamente, con cada expresión, actitud y actuación que tengamos que enfrentar cada día.
Nadie puede esperar obtener el fruto que el Señor Jesucristo tuvo, si no actúa de la forma cómo Él lo hizo. Es necesario enfocarnos a hacer todo, como Dios nos ha confiado cada cosa y valorarlas, no estar mirando de qué forma otras congregaciones lo hacen. Cuando se medita la Palabra de Dios, aprendemos a valorar tanto la iglesia donde Dios nos ha puesto, como todo lo que Él como congregación, nos ha confiado; porque cuando la gente asiste a nuestras diferentes actividades (Encuentros, Escuelas, etc.), y lo hacen de todo corazón, es cuando vemos que en realidad su vida ha sido cambiada, y los testimonios en realidad son abundantes respecto a ello (Mateo 7:20), el fruto lo dice todo.
Si tú quieres estar preparado para la conquista dedícate a ser un especialista en obedecer la Palabra de Dios, antes de dedicársela a otros, porque muchos leen la Biblia es buscando cómo darle “un bibliazo” a otro; en lugar de dedicarse de tal manera a obedecer la Palabra que produzca en su vida un testimonio que sea de tal admiración en otros, que haga en ellos una fuerte convicción de justicia, juicio y pecado, por la obra del Espíritu Santo, evidente en la vida de uno como hijo de Dios; y ese es el gran desafío que tenemos todos los que le servimos al Señor.
Dios no nos garantiza que nos vaya bien, si en lugar de levantarnos temprano a buscar de Su palabra, madrugamos a ver el noticiero, o en la noche a ver novelas o películas hasta tarde, de tal forma que no dejamos espacio para meditar en la Palabra de Dios y que por estar oyendo o mirando todo aquello, entonces “todo nos saldrá bien”, de ahí la importancia en enfocarnos a obedecer la Palabra y para ello, debo tener disciplina para meditar en la Palabra de día y de noche y luego, es que obtengo la fortaleza en mi vida como hijo de Dios, para guardar lo que dice la Palabra y hacer lo que dicha Palabra dice. Algunos -incluso-, tratan de obedecer la Palabra, sin haberla meditado y eso es imposible; es así como tratan de sacar Encuentros, consolidar o hacer su Grupo de Paz, sin haber meditado en la Palabra; o ministrar a otros, sin haber siquiera meditado en la Palabra, y en lugar de ayudar a otros, por el contrario, están es destruyendo la vida de otros.
En el ministerio no se puede servir solamente porque se tiene antigüedad en el ministerio, porque no vale realmente de nada, y creen que por esto ya no necesitan meditar ni estudiar la Palabra, porque ya se saben mecánicamente “el método”, y por ello no les da resultado y por lo tanto se frustran; Dios no respalda el que hagamos Su obra, a nuestra manera; Dios solamente nos respalda cuando hacemos Su obra, a su manera; un ejemplo de ello fue el rey Saúl, que quiso hacer todo a su manera y se olvidó de obedecer a Dios y por eso, terminó loco; igual terminó Judas, porque solamente un loco se cuelga de un árbol.

2. Ejercer la autoridad que Dios delega (Vr.10) No autoritarismo, más sí, firmeza y determinación; porque en ocasiones nos gusta mandar y no que nos manden. El problema de la conquista es que si tenemos gente para mandar, de igual forma tendremos quien nos mande a nosotros. El pueblo de Dios no puede ser tan frágil; porque si eres una persona que meditas por la mañana y por la noche en la Palabra de Dios, tienes ordenes, no consejos que acatar de parte de Dios. Por eso, ejercer autoridad no es autoritarismo, lo cual se define como alguien que manda a otra persona a hacer algo, que Dios no ha mandado a hacer y que incluso, ni uno mismo es capaz de hacer.
Diferente a cuando uno encuentra en su ministerio a personas haciendo o diciendo lo incorrecto, es donde el mentor revestido de su autoridad, pero con mucho respeto, ha de sentar a tales personas y enseñarles con paciencia lo que dice al respecto la Palabra de Dios en 1ª. De Pedro 2:1-4; no participar en esos chismes, por el contrario confrontar a las personas para que no se presten a multiplicar falsas informaciones respecto de sus líderes o su iglesia en general. Dios te permite en ocasiones escuchar ciertas murmuraciones para que las detengas con tu enseñanza,

3. Sujeción del pueblo a la autoridad establecida por Dios. La única forma de conquistar un ministerio de multitudes es bajo sujeción a tus autoridades espirituales y haciendo lo que ellos han determinado se debe hacer en el ministerio, tales como Encuentros, Grupos de Paz, etc., porque es lo que a ellos les ha dado la multiplicación en su ministerio; porque debemos sujetarnos a una persona que realmente viva para Dios y de testimonio de ello; usted como mentor debe tener cuidado de ello; porque la única forma en que la gente se le sujeta a usted es si en usted verdaderamente, se manifiesta que es un hombre, o una mujer que está obedeciendo al Señor. Porque la gente le dijo a Josué: “…solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés” (Josué 1:17); la única forma como la gente se puede sujetar a nosotros, es en la medida que demos ese ejemplo que la gente buscó en Josué. Si en nosotros no hay una autoridad moral y espiritual no podemos esperar que la gente, nuestros discípulos, se sujeten a nosotros.
Conclusión. Hay gente que se avergüenza de su apóstol o su pastor, y en la calle delante de otros, le llaman por su nombre, debemos “arriesgarnos” a que se den cuenta que somos cristianos. Aprendamos que cuando hablemos de las cosas de Dios, no es como pidiendo un favor, cuando son ordenes, vamos a construir el CIDS, Cali se ha demorado tanto en construir templos, porque por años la Iglesia de Cristo veía a su pastor como el empleado de su iglesia; esa era una forma muy arruinada de ver la vida, y así no se puede conquistar una ciudad para el Señor. En la Palabra de Dios no hay consejos, hay órdenes, y debemos respetar el diseño de Dios.


