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Religión o Revelación.

Septiembre 2 de 2012.
Pastor. Jhon Milton Rodríguez
Texto bíblico. Lucas 3:1-19

En aquella época -ya habían transcurrido cuatrocientos años desde el último profeta-, tenían, gobernadores, sacerdotes, en fin todo tipo de organizaciones, pero no tenían a Dios; porque la voz del Señor no venía a los gobernantes, ni siquiera a los propios sacerdotes -la gente estaba acostumbrada a su propia religión-, pero sí vino a través de Juan el Bautista; quien les enfatizó la necesidad de dejar la religión, para buscar de la revelación de Dios.

Muchos creen que tienen a Dios porque tienen religión, y que por eso mismo ya tienen la salvación asegurada; cualquiera esta sea (católica, evangélica, etc.); y ocurre que si no hay revelación, no hay ni salvación ni conocimiento de Dios; por tanto, en la época en que aparece Juan, la gente que solamente tenía religión y por ello, creían que tenían la salvación, cuando no tenían a Jesucristo en su corazón, por tanto no tenían a Dios; vivían de apariencia, de fachada.

La palabra religión, viene del vocablo griego: Threskeia; que se refiere al aspecto externo de algo y a todo lo ceremonial. Hay personas muy ceremoniosas y que aparentan ser buenas personas, pero no tienen revelación de Cristo en su vida; y aunque tienen religión, su estilo de vida es alejado de Dios, porque en su corazón sólo hay odio, resentimiento, rencor, orgullo, soberbia, altivez; no muestra realmente a Cristo; y así mucha gente lleva tiempo viviendo solamente de apariencia (una fachada), y aunque tienen dones, talentos, y hasta títulos, no tienen a Cristo en su corazón, y sin Cristo, no hay nada.

Mientras que la palabra: Revelación, viene del vocablo griego: Apokalupsis; y significa quitar el velo y dejar expuesto el conocimiento; un compromiso y una disposición a vivir bajo ese conocimiento interno del alma y del espíritu. Así que, mientras la religión se mueve solamente por lo externo, la revelación va lo profundo, de un corazón realmente rendido a Dios. Aquella gente de la época de Juan, tenían gobernantes y a falta de un sacerdote tenían varios y además a un sumo sacerdote, y a pesar de ese poder humano, y religioso, no venía la voz de Dios; porque esta voz solamente viene para aquel que reconoce el señorío de Cristo, por esa razón, Juan el Bautista decía: “al que viene después de mi, yo no soy digno ni siquiera de atarle la correa de su calzado…” (Vr.16); porque Juan reconocía el Señorío de Jesús.

La revelación vendrá a ti, cuando reconozcas el señorío de Cristo en tu vida, y puedas reconocer que ya no será como a ti te provoque, sino como diga el Señor Jesucristo; la religión hace que cada persona tenga un Dios a su medida, y entonces se oyen frases como: “yo no creo que a Dios le moleste que yo me acueste con mi novia, puesto que Dios es amor”, y como estos muchos otros argumentos, que van en contra-vía a la Palabra. Porque la gente quiere su Dios “a su manera y a su estatura”. La religión le entrega el poder al hombre, para que Dios se ajuste a Él, según su criterio y según su idea, es la razón por la cual, vemos gente haciendo cosas incorrectas y se llevan un dicho callejero y religioso: “el que peca, reza y empata”; otro concepto religioso es que con “buenas obras”, compensa las malas obras, por eso el maleante de turno, regala dinero o mercados, para compensar el daño que hace; otros antes de hacer sus fechorías primero se “persigna” y va y asesina a otro, o dice vulgaridades, no importa el tipo de religión que diga profesar (católica, evangélica, la que sea), igual va y trata a las patadas a la esposa, porque son personas religiosas por tanto, de fachada.

El religioso nunca busca servir a Cristo, sino que el Señor le sirva a él, y que le cambie la vida, que le haga volver al cónyuge que se fue, que le sane, y tienen a Cristo como mensajero o como bombero; esto es lo que hace la religión; la gente religiosa quiere un mensaje atractivo y ocurre que Cristo no es atractivo (Isaías 53:3-6), según esta Palabra, nos muestra que murió fue por nuestros pecados; porque no es un mensaje atractivo el que perdona tus pecados, sino, el mensaje confrontador de Jesús en la cruz, porque no es el mensaje atractivo el que cambia una vida, y lo comprobamos por la Palabra, “Él vio el fruto de su aflicción…”(Isaías 53:11); lo que hará posible que tu vida de fruto es que tú te confrontes con el Señor Jesús, para sacar el pecado definitivamente, llámese: orgullo, soberbia, egoísmo, mentira, etc.; y recibir sanidad total (Vr.5), sólo el mensaje confrontador del Señor Jesucristo, te puede sanar, porque no son palabras, sino la persona de Cristo, quien se entregó por ti y por mi, en la cruz del calvario.

Así que, vas a empezar a leer Palabra como nunca antes y cada que te congregues, o hagas tu devocional o tu altar familiar, encontrarás es el mensaje confrontativo de Jesucristo y podrás comprender que tienes vida gracias al sacrificio de Él en la cruz, por lo cual, no serás un religioso, sino al contrario, tendrás revelación de Dios, por lo cual sientes la necesidad de compartir con otros el mensaje de salvación; no permitirás que el temor te haga enmudecer, porque el temor es la manifestación más cínica del orgullo del hombre; y quien se deja llevar por ese temor se debe arrepentir de ello para que a partir de ahora, quien reine en su corazón sea Cristo y no su propio ego.

¿Hasta cuándo viviremos de apariencia o de religión, o de buenas obras? Te invito a que hoy recibamos el mensaje de Juan el Bautista, y llama la atención la forma como este hombre, saludo a la multitud (Vr.7) ¡Oh generación de víboras…! Es decir se refería a unas serpientes venenosas, y es que nuestro pecado, envenena nuestra siguiente generación, así que nuestra siguiente generación, pagará el precio del pecado que ahora cometamos.

Necesitamos arrepentirnos y ha de ser de corazón, y por tanto, reconocemos que el pecado es pecado en quien sea, por bonito o feo, por pobre o rico, el pecado es igual en quien lo cometa, sea estrato uno o estrato seis. Sin arrepentimiento, no hay cielo, porque cuando el velo del templo se rasgó, fue el mismo Dios Padre quien lo hizo al morir su Hijo, y así quitó todo lo que pretendía ocultarnos de Su presencia, por eso, ahora todos tenemos acceso a Él; y el velo, es el intermediario entre Dios el Padre y nosotros, o sea, el mismo Jesucristo que fue traspasado en la cruz del calvario por nuestro pecado, es la razón por la cual la religión no nos acerca a Dios, solamente el Señor Jesucristo puede acercarnos al Padre.

Arrepentimiento, viene del vocablo: Metanoia, y esto quiere decir cambio de parecer y volver al estado original; reconciliación, y dolor por haber ofendido a Dios. El Señor quiere todo de ti, no un poco. Hay personas que les cuesta trabajo dejar todo lo incorrecto, ejemplo, el hombre que ha tenido una relación adúltera por años, desconociendo que la misma Palabra en Hebreos 13:4, habla respecto a este pecado, todo lo que se atrae quien así actúa; pero quienes quieren desconocer esto aducen que les duele dejar esta relación, se les olvida todo el dolor de Jesucristo en la cruz precisamente por su pecado, y es igual para quienes pretenden hacer negocios ilícitos, para el que roba, para el que dice mentiras, etc., pero es necesario dejar todo temor al qué dirán, porque eso es orgullo; en cambio el arrepentimiento sincero debe sacar todo eso de tu vida.

A partir de hoy en esta iglesia predicaremos solamente el mensaje de Cristo, no lo que la gente quiere escuchar, no vamos a predicar mensajes de motivación, sino lo que dice la Palabra de Dios. Muchos quieren fe, sin pasar por arrepentimiento, por esto la fe de muchos es vana, porque dicen tener fe y no obstante siguen con una vida llena de inmundicia y de mentiras; en cambio una persona que es responsable, que decide cambiar, es alguien confiable para Dios, y eso es vivir por revelación y no por religión, y ya no serás un cristiano que se oculta para que no lo sepan los demás, sino que todos verán la verdad en ti.

Como iglesia a partir de este momento nos preparamos para la segunda venida de Cristo, porque es así como podemos estar preparados para lo mejor, sea una buena empresa, un excelente matrimonio, estar preparado para lo mayor lo estará para lo menor; pero es indispensable un autentico arrepentimiento. Comprender que debemos seguir es a Cristo y no a líderes religiosos, ni a mentores, etc., sino a Cristo; es la razón por la cual, debemos ser responsables con nuestros ministerios o Grupos de Paz, porque estos le pertenecen es a Cristo y no a mentor alguno.

Es urgente entrar a revelación por el velo rasgado en el templo por la presencia de Cristo Jesús y renunciar a toda religiosidad.

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