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Una vida de oración, una vida victoriosa.

Marcos 14:38.

10 Abril 2011 Apóstol Jhon Milton Rodríguez
Introducción:  Vida de oración: es tomar tiempo durante el día para dialogar con Dios, hoy veremos la manera efectiva de hacerlo. Vida victoriosa: es tener la capacidad de superar las adversidades u obstáculos para poder avanzar en el propósito y alcanzar el destino que sólo están en Dios.
Cuando una persona sabe quién es y para dónde va, es porque tiene bien clara su identidad y no habrá nadie ni nada, que lo pueda detener en su propósito, y la forma de alcanzarlo es desarrollando una vida de oración, por eso debemos tener mucho cuidado con esta Palabra que Dios nos da hoy; porque sólo hay dos formas de vivir: a)  Vivir orando y, b) Sin orar. La primera nos asegura una vida de victoria, mientras la segunda, nos asegura una vida en derrota.  Este asunto es delicado, porque el que no ora permanentemente, entra en tentación, y por supuesto, el diablo es feliz que se le reste importancia a esta disciplina, porque cuando una persona no tiene una vida oración, esa frialdad espiritual atrae la opresión demoniaca. Por eso, debemos ser conscientes de esta realidad.
La vida de la persona, es lo que Jesus advirtió a Pedro, El Por eso le dijo velad y orad para que no entréis en tentación el espíritu está dispuesto pero la carne es débil. Pedro aun siendo cercano a Jesús, se descuidó en su vida de oración y terminó negando al Señor, porque opresiones demoniacas de temor y cobardía se apoderaron de Él. En comparación, Jesús aún en medio del momento más difícil de su vida, perseveró en orar y pudo vencer en medio de esas circunstancias y no negar al Padre, ni negar quién era Él, porque se llenó de valentía y confianza en Dios y superó la mismísima muerte.
Igual si uno se aparta a orar en los momentos más difíciles, obtenemos la victoria, en lugar de desgastarnos en peleas, gritos, abogados, divorcios etc., obvio que hay situaciones que hay que tomar otras alternativas, pero no debe ser ninguna de esas, la primera opción, lo primero para nosotros, siempre ha de ser la oración; porque en lugar de quejarnos y lamentarnos, siempre lo primero ha de ser la oración, porque es la forma como dejo actuar a Dios.
Jesús fue incisivo en esto de la oración, en Lucas 18 encontramos un modelo de una oración persistente, porque la oración es para no desmayar, clamar hasta obtener la victoria y este episodio, nos enseña algunas cualidades en cuanto a la oración.
1. La Oracion es una necesidad:
La oración es la autopista espiritual que Dios ha diseñado para que sin interrupción suban nuestras plegarias al cielo y desciendan las maravillas de Dios a nuestras vidas. Si tú quieres acceder a lo divino necesitas orar, y debe ser siempre motivo de gozo, porque nos hace vivir sin temores y con fortaleza espiritual. No es posible levantarnos o acostarnos, sin orar. Debemos hablar menos en público y hablar más con Dios.
La carnalidad ha hecho que las personas en lugar de orar, se queden viendo televisión y quieren después, descansar en el Señor, por eso por lo menos hágase esta pregunta: ¿Le ha ido mal alguna vez por orar? El orar te mostrará: Tu propósito, tu Destino, te dará sabiduría, paz, amor, paciencia, sanidades milagrosas ocurrirán en tu vida, y por si fuera poco, traerá tu restauración, reconciliación, fortaleza y esperanza.
2. Orar siempre y no desmayar:
Esta parábola nos habla de un juez injusto y nos muestra como esta mujer por su insistencia para que se le hiciere justicia, logró su cometido. Es decir que orar demanda de persistencia, que hasta que usted no vea la respuesta, no debe dejar de orar. No debemos orar por llenar el tiempo, tenemos que entender que necesitamos tanto de Dios, que debemos orar en todo momento, porque la hora de levantar nuestra vida de oración, de ayuno, de alboradas de oración, etc., ha llegado.
3. Orar eficazmente: Santiago 5:13-18. Nos muestra los ingredientes de una oración eficaz.   1. Concreto. Ser específico con lo que se quiere.  2. Declarando bendición, para sí y para otros.  3. Despojándose de lo que desagrada al Señor, avergonzándose de lo incorrecto delante      de Él y pedirle que le cambie.  4. Ser coherente en lo que dice y hace.  5. Espacio y tiempo especial.  Conclusión: ¿”…Y acaso Dios, no hará justicia a sus escogidos?… Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:7-8). La única forma en que tu no caigas en tentación, es siendo una persona de oración, porque si no somos de oración, perdemos la fe. Es el tiempo de la victoria, es el tiempo para orar apasionadamente.

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